Candela Luque, la protagonista de la serie, es una mujer procedente de la burguesía malagueña que abandona la casa paterna porque quiere vivir su propia vida, aunque para ello deba renunciar al nivel económico al que estaba acostumbrada. Al cumplir los 18 años concursa a unas oposiciones ingresando en el Ministerio de la Gobernación. Años más tarde, cuando un anodino ministro hace un llamamiento para crear un Grupo Especial de Policía Femenino, no duda ni un momento presentarse a él.

En los primeros meses de 1976, cuando la situación política española atraviesa un momento de cambio, Candela, convertida en agente del Grupo Especial, solicita destino en la Brigada Criminal, si bien la policía no es cómo ella había pensado, encontrándose situaciones y viviendo experiencias que siembran de duda su decisión. Ese mismo año termina la carrera de Derecho, que sin embargo renuncia a ejercer mientras sueña contribuir al cambio que transforme a una policía al servicio del Estado, por otra profesional que trabaje para el pueblo.

Andrés Salgado, jefe directo de Candela, lo es también del Grupo de Homicidios. No es un policía al uso de la época, si no un hombre vocacional que detesta los métodos empleados por sus compañeros y las prebendas que gozan, motivo por el que no es muy apreciado en la policía, aunque su expediente sea impecable, o tal vez por eso.

Tampoco su aspecto es el habitual; lleva una melena corta que lucha por mantener detrás de las orejas. En el trato con los detenidos es enemigo de los golpes y menosprecios a los que están acostumbrados la mayoría, aunque sabe imponer su autoridad. El comportamiento antijerárquico de Candela pondrá a Salgado en más de un aprieto y aunque aparentemente discrepa de su conducta, en el fondo admira a una joven que persigue al delincuente renunciando a su propia vida y jugándosela sin importarle nada que no sea resolver el caso en el que trabaja.

Julia Bofarull es una gran amiga de la protagonista; abogado laboralista y militante del partido comunista catalán, tiene que vencer las contradicciones que le provoca la amistad con una mujer que forma parte de los "cuerpos represivos". Siempre que puede intenta que Candela abandone la policía y trabaje en su bufete.

Julia acompañará a Candela en toda la serie, pero con el tiempo su desengaño político hace que las dos amigas acerquen posiciones ideológicas y ambas intenten luchar por lo único que piensan vale la pena hacerlo: la igualdad de la mujer, aunque discrepan del Movimiento Feminista de la época.

Manel Romeu aparece en la segunda novela de la serie como contrapunto de Candela. Él también se salta las jerarquías, como ella y juntos forman un tándem que repercute en el trabajo, en el que consiguen resultados que otros no han podido lograr.

Manel procede de una familia catalana de clase trabajadora; ideológicamente es socialista. Nadie en su núcleo comprende por qué ha ingresado en la policía, pero él se defiende argumentando que su vocación es ser músico y como no ha conseguido vivir de ello, quiere un trabajo en el que gane más que en cualquier otro porque su nivel académico se ha quedado en el bachillerato superior.

Cuando ingresa es destinado en Madrid, donde tiene una fuerte altercado con los integrantes de grupos de extrema derecha, lo que motiva que sus jefes acepten la petición de traslado, deseando también perderlo de vista.